MicroJuanan Cuaderno de micronotas de Juanan Ruiz

6Jul/100

Desafíos – El Tobogán de la Muerte | El Tamiz

Como siempre las recomendaciones de mi amigo Mateo resultan ser de gran interés. En este caso se trata del "El tamiz", un sitio web dedicado a intrigantes pero simples problemas de lógica.

Via Desafíos – El Tobogán de la Muerte | El Tamiz.

Este delirante artículo, por si te lo estás preguntando, es la tercera entrega de nuestros Desafíos; los primeros fueron el del Pájaro Azuzú y el de Escalera hacia el cielo, y hoy os presentamos el tercero. Si no conoces estos desafíos, te recomiendo que antes de seguir leyendo eches un ojo a la descripción de la serie y las reglas amistosas con las que participan los lectores. Básicamente, os presentamos una pregunta o más de una, según el caso que requiere pensar un rato, largo o corto, disfrutando de ello, hasta alcanzar una respuesta.De modo que imagina, crédulo pero estimado lector, que tras la conquista de nuestro planeta has sido capturado por los espantosos Alienígenas matemáticos, que han preparado un pequeño experimento para determinar tu inteligencia… con consecuencias mortales si fallas la prueba, por supuesto. Tus guardas te conducen hasta el borde de un gigantesco cuenco de color plateado, incrustado en el suelo, como una piscina semiesférica y vacía; el borde de la “piscina” está recubierto de pequeñas asas metálicas y al lado os espera un ejemplar de Alienígena de gran tamaño y con dos docenas de ojos viscosos y parpadeantes.“Bienvenido, xuglurz”, gorgotea el monstruo. “Has sido elegido para llevar a cabo una pequeña prueba. Como ves, hemos construido una semiesfera hueca de sorscklyrnneo, un metal desconocido para vosotros, sub-criaturas.” Al decir esto, un gelatinoso tentáculo señala hacia el enorme cuenco metálico y brillante, como un bol de cereales de pesadilla.“El sorscklyrnneo tiene propiedades maravillosas”, continúa el ser. “Además de su extraordinaria dureza y resistencia, este metal presenta una fricción prácticamente nula con cualquier otra superficie, y permite hacer unos toboganes magníficos…”, al oír esto, el guarda a tu espalda lanza un leve gorgoteo de ansiedad y placer entremezclados, “… como vas a comprobar tú mismo.”El monstruo gesticula con un tentáculo a los guardas. “¡Que empiece el experimento!”, ordena con un ladrido, duchándote de babas. “¡Sí, su Vileza!”, responden los guardas al unísono, y con un leve empujón, ¡te tiran dentro del cuenco!Efectivamente, aunque al principio tu velocidad es muy pequeña, te deslizas con tal suavidad por el extraño metal que pronto te mueves muy rápido, y pasas por el centro del cuenco a una velocidad vertiginosa. Pero, en cuanto empiezas a ascender por el lado opuesto, tu velocidad comienza a descender. Al acercarte al extremo opuesto del cuenco, miras esperanzado, por si consigues alcanzar el borde con la mano y salir, ¡pero no llegas! Aunque la fricción es casi nula, a lo largo del camino que has recorrido es suficiente para hacer que no llegues al borde, sino que tu brazo extendido se queda un metro por debajo de la salvación.Naturalmente, en seguida empiezas a bajar por el “tobogán” de nuevo hacia el centro, acelerando más y más, y después subes por el otro lado, hacia los tres Alienígenas que te miran con diversión.“¡Vamos, sub-criatura!”, te anima uno de ellos con sorna, “no tienes más que agarrar una de las asas del borde y salir.” Pero, claro, tras dos viajes por el cuenco, ahora estás aún un poco más lejos del borde que antes, y no tienes manera de alcanzar la salvación. “O, si no quieres, puedes quedarte dentro del tobogán hasta que mueras de hambre… no serás un platillo muy nutritivo después, ¡pero no hay como el miedo y la angustia como aderezo!”De modo que la pregunta de hoy, si es que aún estás leyendo estos desvaríos vergüenza debería darte, es ésta: ¿cómo puedes conseguir escapar el mortal tobogán-cuenco de los Alienígenas?Por si hay alguna duda:El rozamiento de tu piel, uñas, ropa, etc. con el sorscklyrnneo es prácticamente nulo, y puedes considerarlo despreciable a todos los efectos.El radio de la piscina semiesférica es muy grande, y el valor numérico no es relevante para el p

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